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c/o Enid Figueroa

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Enid Figueroa,
Kristin Brown, y
Dennis Sayers, Co-Fundadores

Reinaldo Rivera, Apoyo Técnico


Los juegos tradicionales y el prejuicio intergrupal

El aprendizaje entre culturas ocurre constantemente en las redes de enseñanza global y reta a maestros y a estudiantes a descubrir nuevas técnicas en cuanto a planificar actividades de salón de clases para lograr sus metas académicas y sociales.

Unos maestros en una escuela desegregada por mandato federal en San Francisco organizaron un proyecto de clases hermanas a través de un intercambio de paquetes culturales. Dos maestras, una de habla hispana y bilingüe y su colega afroamericana, buscaron maneras innovadoras para enfrentar las tensiones crecientes en la escuela entre estudiantes latinos de herencia mexicana recién llegados y los estudiantes afroamericanos.

Para esto ellas establecieron un equipo de enseñanza a distancia con una maestra bilingüe de la ciudad de Nueva York que trabajaba con estudiantes de habla hispana provenientes del Caribe. Uniendo su grupo con estudiantes latinos de habla hispana y de ascendencia africana ellas esperaban apaciguar el prejuicio intergrupal en la escuela: "Ya que la clase compañera en Nueva York incluiría estudiantes latinos de habla hispana de ascendencia africana, estaríamos uniendo a los estudiantes latinos de San Francisco con colegas lejanos que en muchas cosas eran como ellos --estudiantes que hablaban la misma lengua materna y compartían la experiencia de aprender el inglés como segundo idioma -- pero que sus atributos físicos y orgullo por su herencia africana se acercaba mucho a los de sus compañeros afroamericanos. De esta manera esperábamos proveer un puente entre los afroamericanos y los latinos que se veían los unos a los otros diariamente en la escuela, pero que la interacción entre ellos era distorsionada por temores y prejuicios profundamente desarrollados. (Cuellar y Brown, 1995)"

Las dos clases de San Francisco y sus compañeros de Nueva York participaron en el Proyecto de Juegos Tradicionales. Compartieron paquetes culturales y vídeos por un año, incluyendo un intercambio de juegos pueblerinos de las culturas mexicana, caribeña y afroamericana. El intercambio excitosamente envolvió a estudiantes de diferentes culturas en la escuela en actividades de grupos pequeños.

Para fin de año los estudiantes latinos participaron activamente en programas diarios luego de finalizar las clases en el día en la escuela en el vecindario afroamericano, y los padres de tres estudiantes afroamericanos han pedido que sus hijos estudien español en el programa bilingüe. Mientras los maestros encontraron que los asuntos complejos envueltos requerían mucha más exploración y discusión, este proyecto había ayudado a abrir un diálogo.